Cada planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) genera, como subproducto inevitable de la depuración biológica, grandes volúmenes de lodos. Estos fangos —una mezcla de biomasa, materia orgánica y sólidos captados del agua residual— salen de los decantadores y de los procesos de estabilización con un contenido de sólidos muy bajo y una enorme cantidad de agua retenida. En una región que urbaniza y amplía su saneamiento a gran velocidad, gestionarlos en estado semilíquido es cada vez menos sostenible.
El problema es doble. Por un lado, el lodo biológico es voluminoso, compresible y difícil de deshidratar: cede el agua con lentitud y satura con facilidad los equipos convencionales. Por otro, gestionar un lodo húmedo es caro y arriesgado: cada metro cúbico transportado es peso de agua, costo de disposición y superficie ocupada. Mientras tanto, ese mismo lodo, correctamente deshidratado y estabilizado, puede transformarse en un biosólido —un material sólido y manejable con valor potencial para la recuperación agrícola de suelos o la cobertura de rellenos sanitarios—. La diferencia entre un pasivo y un recurso está, en buena medida, en la etapa de deshidratación.
Diemme® Filtration acompaña este cambio desde la separación sólido-líquido: nuestros filtros prensa están pensados precisamente para materiales biológicos de baja filtrabilidad, y cada proyecto parte de ensayos de laboratorio y piloto sobre el lodo real de la planta, porque el fango de un sistema de lodos activados, el de un reactor anaerobio y el de un esquema mixto no se comportan igual.
El reto: un lodo biológico voluminoso y compresible
Los lodos de aguas residuales no se parecen a un fango mineral compacto. La biomasa es ligera, hidrófila y muy compresible: retiene el agua en su estructura celular y en el agua intersticial, y tiende a colmatar la tela filtrante antes de formar una torta manejable. A ello se suma un contenido inicial de sólidos típicamente reducido, que obliga a manejar caudales elevados de material muy diluido.
Por eso la deshidratación mecánica por filtro prensa marca la diferencia frente a las soluciones extensivas tradicionales: trabaja a presión sobre un medio filtrante seleccionado para el lodo, no depende del clima ni de grandes superficies, y entrega en cada ciclo una torta con un contenido de secos que un secado pasivo difícilmente alcanza en semanas.
De un pasivo líquido a un biosólido estable
La deshidratación mecánica aporta beneficios directos y medibles sobre la operación de la PTAR y su desempeño ambiental:
- Operación independiente del clima y del terreno: una prensa compacta concentra en pocos metros cuadrados una capacidad de deshidratación que antes exigía grandes superficies, y libera terreno dentro de la planta.
- Reducción drástica del volumen: al inmovilizar los sólidos en una torta, se reduce de forma notable el volumen y el peso a transportar y disponer, con el consiguiente ahorro logístico.
- Recuperación de agua: el filtrado clarificado retorna a la cabecera de la planta; en circuitos bien diseñados, la recuperación de agua supera con frecuencia el 90 %.
- Un producto valorizable: una torta sólida y estable, con un contenido de secos elevado, es el punto de partida para clasificar el lodo como biosólido y habilitar su reúso o su disposición controlada.
Automat y ME: la viga lateral al servicio del lodo biológico
Para los lodos biológicos de una PTAR, la serie Automat de viga lateral (side beam) está diseñada específicamente para productos biológicos e industriales de baja filtrabilidad, con automatización completa y ciclos fiables. El modelo y la configuración se dimensionan sobre los resultados de los ensayos de laboratorio y piloto, que definen también el acondicionamiento previo del fango.
Placas de membrana: el «squeezing» que marca la diferencia
En un lodo biológico, buena parte del agua queda retenida en la estructura de la biomasa y no sale por simple filtración. Las placas de membrana añaden al ciclo la operación decisiva: la compactación (squeezing) de la torta, que exprime esa agua retenida y maximiza el contenido de secos del biosólido. Dado que el fango biológico es propenso a colmatar el medio filtrante, los equipos pueden además equiparse con lavado automático de telas con chorros de agua a alta presión (hasta 50 bar), que regenera la permeabilidad de la tela cuando la operación lo requiere. El conjunto se completa con la ingeniería a medida de Diemme® Filtration, que dimensiona cada instalación a partir del lodo real.
Las etapas del proceso de deshidratación
Fase 1 — Acondicionamiento y consolidación. El lodo biológico se acondiciona y se consolida para elevar su contenido de sólidos antes de la filtración, de modo que la prensa trabaje con material concentrado y no con agua en exceso.
Fase 2 — Filtración a presión. El lodo se bombea al filtro prensa, donde se forma la torta contra las telas filtrantes bajo presión de trabajo. El agua atraviesa el medio filtrante y se recupera como filtrado clarificado, reintegrable a la cabecera de la planta.
Fase 3 — Compactación y descarga. Con placas de membrana, la torta se compacta para exprimir el agua retenida por la biomasa y reducir su humedad; cuando el proceso lo requiere, se añade un secado con aire comprimido. Finalmente, la apertura simultánea del paquete de placas descarga una torta sólida en tiempos muy reducidos.
Aplicaciones en el saneamiento municipal
- Lodos de plantas de lodos activados: deshidratación del fango biológico secundario, con recuperación del agua de proceso.
- Lodos digeridos: manejo del lodo estabilizado procedente de la digestión, para su transformación en biosólido.
- Lodos mixtos primario-secundario: deshidratación combinada de corrientes de distinta naturaleza, con parámetros definidos por ensayo piloto.
- Plantas compactas y descentralizadas: soluciones de viga lateral para municipios medianos que buscan modernizar la gestión de sus fangos.
Conclusión: saneamiento sin pasivos líquidos
Deshidratar mecánicamente los lodos de una PTAR transforma la partida más incómoda del balance de la planta: reduce el volumen y el costo de disposición, recupera agua tratable, independiza la operación del clima y convierte un pasivo líquido en un biosólido sólido y manejable.
El desempeño concreto —reducción de volumen, humedad residual de la torta y contenido de secos para la clasificación del biosólido— depende de las características de cada lodo y se define mediante ensayos piloto. Solicite el análisis de su lodo y nuestro equipo dimensionará, sobre datos reales, la solución óptima para su planta.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cómo se deshidratan los lodos de una planta de aguas residuales (PTAR)?
El lodo biológico se consolida para elevar su contenido de sólidos y luego se filtra a presión en un filtro prensa, que separa el agua y forma una torta sólida. Con placas de membrana, la torta se compacta para reducir su humedad, facilitando su transporte, disposición o valorización como biosólido.
¿Qué es un biosólido y cómo se obtiene?
Un biosólido es el lodo de aguas residuales tratado y estabilizado hasta convertirlo en un material sólido y manejable, apto para usos controlados como la recuperación de suelos. La deshidratación mecánica es clave: cuanto mayor es el contenido de secos de la torta, más estable y valorizable resulta el producto.
¿Se puede reutilizar el agua recuperada del lodo?
Sí. El filtrado del filtro prensa es agua clarificada que suele retornar a la cabecera de la planta. En circuitos bien diseñados la recuperación de agua supera con frecuencia el 90 %; el valor exacto lo determina la naturaleza del lodo de cada planta.






